Paternidades ausentes en México: ¿una escasez preocupante? Descubre las impactantes estadísticas y la dura realidad.

Imagina un mundo sin padres y el impacto en la vida de los niños. Descubre en esta charla TEDx cómo Katherine encontró su pasión y ayudó a otros. ¡Sigue leyendo!

Hace unos días tuve la oportunidad de ver una charla Tedx que me dejó pensando en muchas cosas. El título de la charla era “La paternidad en México: un desafío real” y fue presentada por Katherine Hernández. En su discurso, Katherine compartió su experiencia personal y reflexionó sobre el papel de los padres en nuestra sociedad.

El impacto de las palabras

Katherine comenzó su charla hablando sobre el momento en que su mamá le anunció que iba a conocer a su papá. Recuerda claramente las emociones contradictorias que sintió al escuchar esas palabras cuando tenía solo 11 años. En ese momento, ella imaginaba que esta reunión sería como la película “Entrenando a papá”, donde una niña enseña a un jugador de fútbol americano cómo ser padre.

Pero luego, Katherine nos hizo reflexionar sobre nuestras propias expectativas acerca de la paternidad. ¿Qué ideal tenemos sobre los padres? Para muchos, el ideal es tener un padre amoroso, presente en todos los momentos importantes de nuestras vidas y dispuesto a entender las nuevas realidades. Sin embargo, también nos hizo notar cómo el machismo ha tenido un impacto negativo en la forma en que concebimos la paternidad.

El machismo y sus efectos invisibles

Katherine nos recordó algunos efectos del machismo que son ampliamente conocidos, como la brecha salarial o la violencia de género. Pero hay uno del cual casi nadie habla: el efecto del machismo en la paternidad. Nos mostró cómo muchas veces los padres están ausentes o presentes pero emocionalmente distantes. Nos hizo pensar en las expectativas que tenemos sobre las madres y los padres, y cómo esto ha llevado a una crianza desigual.

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Según datos que compartió Katherine, en México el porcentaje de personas que crecen sin la presencia de un padre biológico ha ido en aumento. En 1995, era del 31%, pero para el año 2015 había llegado al alarmante 49%. Esto significa que casi la mitad de los mexicanos crecen sin un padre presente en sus vidas.

Dos tipos de paternidad

Katherine nos presentó dos tipos de paternidad: Luis y Pepe. Luis es autoritario, distante y no está dispuesto a entender las nuevas realidades. Por otro lado, Pepe es un padre guía, acompañante y motivador. Está dispuesto a estar presente en la vida de sus hijos y entiende que la presencia no se limita solo a lo físico.

Nos mostró cómo estos dos estilos de paternidad tienen diferentes efectos en los hijos. Mientras que Luis puede generar altos niveles de estrés, depresión y falta de referentes emocionales, Pepe puede contribuir a una mayor felicidad, autoestima y desarrollo personal y profesional.

Desaprendiendo para aprender

Katherine nos recordó que no existe una escuela para ser padres ni para ser hijos. Pero también nos dio esperanza al decirnos que podemos desaprender viejos paradigmas e intentar construir relaciones más cercanas con nuestros hijos. Nos invitó a trabajar juntos como padres e hijos para entender que estamos en un territorio desconocido y que está bien cometer errores, siempre y cuando estemos dispuestos a intentarlo de nuevo.

Tres elementos indispensables

Para lograr una relación cercana con nuestros hijos, Katherine nos compartió tres elementos indispensables: tiempo, esfuerzo e interés. Nos recordó que el tiempo y el esfuerzo pueden ser dedicados a través de diferentes estrategias, pero el interés es fundamental. Si no tenemos interés en criar a nuestros hijos y formar parte de sus vidas, poco podremos hacer para construir una relación exitosa.

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La charla de Katherine Hernández fue una llamada de atención sobre la importancia de la paternidad en nuestra sociedad. Nos hizo reflexionar sobre nuestras expectativas y cómo el machismo ha influido en la forma en que concebimos la crianza. Pero también nos dio esperanza al mostrarnos que podemos desaprender viejos paradigmas y construir relaciones más cercanas con nuestros hijos.

Nos recordó que no existe una escuela para ser padres ni para ser hijos, pero eso no significa que debamos rendirnos. Podemos aprender juntos, cometer errores y volverlo a intentar hasta lograr esa relación exitosa con nuestros hijos.

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