Pequeñas decisiones, gran futuro: Descubre cómo moldear tu destino

¿Has pensado alguna vez en el control que tienes sobre tu futuro? ¿Te has planteado cómo influyen nuestras metas en nuestras decisiones diarias? Hoy quiero hablarte de una charla TED que he visto, donde Julián García nos cuestiona y nos hace reflexionar sobre la importancia de las pequeñas decisiones en nuestra vida.

Julián, un estudiante universitario, nos muestra cómo las pequeñas decisiones

Qué tipo de control crees que tienes sobre tu futuro? Hace un par de años, iba caminando por los pasillos de la universidad con un amigo mío y, muy extrañamente, él se detuvo repentinamente y me propuso ir a tomar un café. Yo acepté sin pensarlo dos veces y bajamos a la cafetería. Al llegar, nos encontramos con una fila inmensa de gente y nos formamos en ella. En ese momento, me di cuenta de que había dos personas delante nuestro: un chico y una chica que eran amigos míos. Los saludé y me presenté ante ellos. Al poco tiempo, nos hicimos amigos. Durante la espera en la fila, descubrimos que mis nuevos amigos y yo estábamos estudiando la misma carrera e incluso llevábamos la misma clase, pero en diferentes horarios. Ellos asistían a la clase de las once y media mientras yo iba a la clase de la una.

Luego llegó el momento de pagar en caja y mis nuevos amigos me convencieron para cambiar mi horario de clases e irme con ellos a las once y media. Como era nuevo en esa carrera y no conocía mucha gente, decidí hacerlo durante ese semestre. Con el paso del tiempo, mi relación con estas dos personas creció significativamente hasta convertirse en algunas de las amistades más cercanas que he tenido. Uno se convirtió en uno de los individuos más creativos que he conocido y colaborador en varios proyectos dentro y fuera de la universidad; mientras que ella se convirtió en mi mejor amiga, alguien que casi podría decirse que me conoce mejor a mí mismo.

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Hace unos meses empecé a reflexionar sobre lo que había sucedido ese día y me pregunté qué hubiera pasado si no hubiera acompañado a mi amigo por un café. ¿Realmente habría conocido a estas dos personas que han tenido tanta influencia en mi vida en los últimos dos años? Mientras más pensaba en ello, más me sorprendía de cómo una pequeña decisión como esa pudo tener un impacto tan significativo en mi vida. Me di cuenta de que las pequeñas decisiones son importantes porque moldean nuestra actitud, nuestro humor y nuestra atención durante el día. Además, estas decisiones se convierten en nuestros hábitos, los cuales definen la persona que somos hoy.

Es por eso que es crucial considerar cada decisión que tomamos, ya sea grande o pequeña. No sabemos en qué situación podemos llegar a estar ni qué personas podemos conocer o experiencias podemos vivir como resultado de nuestras elecciones. Y esto no tiene por qué ser visto como algo negativo; al contrario, deberíamos verlo como algo positivo porque implica tener en cuenta la infinidad de escenarios y aprendizajes que pueden surgir.

¿Qué aspectos influyen en nuestras decisiones?

Imaginemos nuestro cerebro como una mesa de discusión donde están presentes todos los aspectos que influyen en nuestras decisiones: nuestra percepción, emociones, pensamientos, experiencias, miedos, capacidades y necesidades. También hay factores externos como el riesgo, la estabilidad del entorno y la presión social.

Sin embargo, hay un aspecto importante ausente de esta “mesa”: nuestras metas personales. Las metas merecen un lugar dentro de nuestras decisiones diarias, ya que pueden influir en nuestra vida y permitirnos dejar de vivir por etapas para comenzar a vivir enfocados en nuestros objetivos.

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El poder de nuestras decisiones

Tuve un momento de revelación cuando me di cuenta de que el lugar donde estoy ahora, la persona que soy y el estilo de vida que llevo son el resultado de todas las pequeñas decisiones que he tomado desde que era niño. Las pequeñas decisiones importan porque moldean nuestro futuro. Por ejemplo, si decidimos leer 15 minutos al día, puede no parecer mucho en un solo día, pero ¿cuántos libros habremos leído al cabo de unos meses o incluso años? Además, estas decisiones nos brindan una oportunidad constante para aprender y crecer.

Es comprensible pensar “no es tan fácil obtener lo que quieres” o “no es tan fácil llegar a donde quieres estar”. Sin embargo, aunque existen obstáculos e imprevistos en el camino hacia nuestras metas, debemos recordar que tenemos el control sobre nuestras decisiones y podemos dirigirlas hacia lo que queremos lograr. Cada decisión debe ser reflexionada teniendo en cuenta cómo nos acerca más a nuestro objetivo y beneficia nuestra trayectoria.

Pero aquí viene la pregunta: ¿realmente sabemos lo que queremos? A veces nos encontramos en situaciones donde no estamos seguros acerca de nuestros deseos: no nos gusta nuestro trabajo actual o no sabemos qué carrera estudiar. En esos momentos es aceptable no tener metas claras; sin embargo, lo inaceptable es quedarse sin hacer nada al respecto. Debemos decir sí a las nuevas experiencias que nos parecen desconocidas o fuera de lo común. Como dice un amigo mío, “abriendo diferentes puertas descubrimos diferentes mundos”. Si no te gusta lo que estás haciendo, está bien, pero si no lo haces te quedarás preguntándote qué hubiera pasado si lo hubieras hecho.

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El enemigo: la indecisión

Tenemos un enemigo en nuestras pequeñas decisiones diarias y ese enemigo es la indecisión. Muchas veces preferimos tomar una decisión equivocada a no tomar ninguna decisión en absoluto. La indecisión pesa cada vez más dentro de nosotros y crea conflictos internos con nuestros pensamientos y emociones, perjudicando nuestra capacidad para tomar decisiones adecuadas. Además, la indecisión puede llevarnos a dejar que otros tomen decisiones por nosotros, lo cual puede generar arrepentimiento a largo plazo.

No podemos permitirnos dejar pasar oportunidades como si tuviéramos infinitas. Debemos recordar que estamos en control de nuestro futuro y nuestras metas deben ser parte de nuestra mesa de toma de decisiones. Cada día debemos dirigir nuestras acciones hacia donde queremos estar y lograr con nuestras vidas.

Nuestras pequeñas decisiones tienen un gran impacto en nuestra vida. Son las responsables de moldear nuestro futuro y definir quiénes somos como personas. Es importante considerar todas las opciones antes de decidir y tener presente nuestras metas personales al momento de elegir el camino a seguir.

Aunque enfrentamos obstáculos e incertidumbres, tenemos el poder de dirigir nuestras decisiones hacia lo que queremos lograr. No debemos tener miedo a probar cosas nuevas y debemos recordar que cada decisión nos brinda la oportunidad de aprender y crecer.

No podemos permitirnos quedarnos en la indecisión, ya que esto solo nos llevará a arrepentimientos futuros. Debemos tomar acción y ser conscientes del control que tenemos sobre nuestra toma de decisiones. Nuestras metas merecen un lugar en nuestra mesa de discusión y deben influir en nuestras elecciones diarias.

Recuerda: tú tienes el poder de decidir tu vida y no conformarte con lo que otros deciden por ti. El futuro de tus hijos dependerá de las decisiones y hábitos que empieces a tomar hoy. ¡Aprovecha cada oportunidad para construir el futuro que deseas!

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