Por qué ser un buen ciudadano es tan importante

Amigo! Acabo de ver una charla TED realmente inspiradora de Héctor. Nos muestra cómo nuestros pequeños malos hábitos ciudadanos afectan a los demás, desde aparcar mal hasta sobornar. Pero no te preocupes, Héctor tiene 3 soluciones para construir un país mejor. Estoy emocionado por compartir contigo lo que aprendí en este artículo. Descubre cómo hacer la diferencia juntos!

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo las ideas más importantes que he aprendido de una charla TEDx muy interesante titulada “Ser un buen ciudadano es mucho mejor”. El autor de la charla, Héctor Trejo Carbajal, plantea la pregunta sobre qué sucede en aquellos países que presentan altos niveles de calidad de vida y bienestar social. Después de investigar y analizar los indicadores, descubre que hay tres pilares fundamentales en los cuales los ciudadanos trabajan arduamente para fortalecer sus comunidades.

Pilar 1: Cumplir la ley

El primer pilar se basa en cumplir con las leyes y entender que estas son el instrumento para construir la paz social. Cuando no cumplimos con la ley, generamos desigualdad entre los ciudadanos y abrimos paso a abusos e inequidades. Según el informe país 2018 del INE (Instituto Nacional Electoral) en México, el 66% de los mexicanos cree que las leyes se cumplen poco o nada. Esto demuestra una falta de conciencia legal y una cultura de impunidad arraigada en nuestra sociedad.

Ejercicio interactivo

Héctor propone un ejercicio interactivo donde levantemos la mano si alguna vez hemos infringido alguna norma, desde infracciones simples como estacionarnos en doble fila hasta acciones más complejas como alterar reportes de trabajo o ajustar declaraciones anuales de impuestos. Este ejercicio revela cómo vivimos con la convicción cultural errónea de “tanto es tantito” y cómo esa mentalidad afecta negativamente nuestra sociedad. Si todos cumpliéramos con la ley, habría igualdad de derechos, más oportunidades y las mismas obligaciones para todos. Ser un buen ciudadano implica cumplir con la ley y contribuir a una sociedad más justa.

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Pilar 2: Solidaridad

El segundo pilar se basa en ser solidarios. La solidaridad es el soporte de una sociedad próspera y moderna, y está estrechamente relacionada con el nivel de felicidad de quienes la practican. Héctor comparte una historia sobre un antropólogo que estudiaba los usos y costumbres de una tribu en África. Les propuso a los niños correr hacia un árbol para obtener dulces, pero en lugar de competir entre ellos, corrieron juntos y compartieron los dulces equitativamente. Esta historia ilustra cómo la solidaridad fortalece la felicidad.

Ejercicio interactivo

Héctor nos invita a participar en otro ejercicio interactivo donde levantemos la mano si hemos participado o participamos actualmente en actividades formales de voluntariado. Este ejercicio muestra que cada uno puede contribuir a mejorar nuestra posición como país en el índice mundial de solidaridad. No se necesita ser una potencia económica para ser solidario; simplemente debemos aspirar a convertirnos en mejores seres humanos.

Pilar 3: Cultura de paz

El tercer pilar se enfoca en promover la cultura de paz desde nuestros espacios individuales para frenar el espiral interminable de violencia que parece no tener fin. El investigador neozelandés David Bogan realizó un estudio sobre las palabras más usadas en el mundo y descubrió que la palabra “problema” es una de las más comunes, mientras que la palabra “solución” ni siquiera aparece en la lista de las 400 palabras más utilizadas. Esto refleja cómo estamos dispuestos a encontrar problemas pero no nos enfocamos lo suficiente en buscar soluciones.

En el informe del Instituto Australiano de Economía y Paz, México ocupa la posición 140 entre 163 países evaluados en términos de paz. Héctor menciona el caso de Gambia, un país ubicado en África Subsahariana, una zona pobre y desigual. Gambia escaló 35 posiciones en el Índice Global de Paz 2018 y ahora ocupa el lugar número 76. Esto demuestra que formar mejores ciudadanos también contribuye a promover la paz.

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Conclusión

En resumen, ser un buen ciudadano implica cumplir con la ley, ser solidario y promover una cultura de paz desde nuestros espacios individuales. Pequeñas acciones positivas pueden convertirse en hábitos cotidianos que fortalezcan nuestras comunidades y nos permitan vivir mejor juntos. Ser un buen ciudadano no solo beneficia a nuestra sociedad, sino también a nosotros mismos al generar igualdad de derechos, oportunidades y obligaciones para todos. Como dijo John Lewis: “Puede que nosotros no hayamos escogido el momento, pero el momento nos ha escogido a nosotros”. Así que te invito a hacer del mundo un lugar mejor siendo un buen ciudadano.

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