Preguntas efectivas: el poder de moldear nuestro destino

¿Cuántas preguntas nos haremos en toda nuestra vida? ¿Será que estamos hechos de las respuestas a las preguntas que nos hacemos? Conocí a Roberto, un Doctor en Astronomía, y una pregunta biológica cambió el rumbo de sus investigaciones. Te cuento todo lo que aprendí en su charla de TEDx en este artículo. Sigue leyendo y descubre cómo las preguntas pueden moldear nuestro

Hola, ¿alguna vez te has preguntado si el tiempo es como lo entendemos? ¿Si pasado, presente y futuro son realmente como los concebimos? Estas son algunas de las cuestiones que plantea Roberto Aquilano en su fascinante charla TEDx. En este artículo, te contaré sobre las ideas más importantes que expone y cómo estas han impactado mi forma de ver el mundo.

El origen de mis preguntas

Cuando era niño, me dedicaba a la pintura, al dibujo y a observar las estrellas. Leonardo da Vinci era mi ídolo y sus obras me inspiraban. Pero además de estas pasiones artísticas, también me inquietaban grandes interrogantes: el origen del universo, el origen de la vida y los misterios del tiempo y la gravedad.

A lo largo de los años, he aprendido que hacerse preguntas es fundamental en la vida. No debemos tener vergüenza en cuestionarnos las cosas e indagar en ellas, ya que cada pregunta puede ser el inicio de algo importante.

La importancia del corazón sobre la razón

En mis clases y conferencias a jóvenes científicos siempre les recomendé algo peculiar: seguir más al corazón que a la razón si querían hacer una carrera científica. Algunos podrían no estar de acuerdo con esta idea, pero con el tiempo comprendí su relevancia.

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Hace muchos años tuve una experiencia reveladora que cambió mi vida por completo. Fue un mes después del atentado a las Torres Gemelas cuando viajé a Washington D.C., específicamente a Georgetown University para dar una conferencia. En ese momento, me di cuenta de que algo importante estaba por ocurrir y que eso cambiaría mi vida para siempre.

Un hecho histórico

En la conferencia en Georgetown University, me encontré con una audiencia mayormente compuesta por biólogos en lugar de físicos o astrónomos como esperaba. Me sorprendí y me puse nervioso, pero traté de adaptar mi discurso a la situación. Fue entonces cuando hice una pregunta: ¿qué pasaría si aplicáramos estas ideas al mundo celular?

Este cuestionamiento fue el punto de partida para explorar el mundo microscópico y descubrir los telómeros, las puntas de los cromosomas que indican cuánto tiempo nos queda de vida y nuestra predisposición a enfermedades relacionadas con la vejez.

El descubrimiento sobre los telómeros

A lo largo del tiempo, investigué sobre los telómeros y descubrí una enzima llamada telomerasa que puede hacer crecer estos extremos celulares. Esto abrió un nuevo panorama sobre cómo podemos rejuvenecer nuestras células y prolongar nuestra vida.

Mi teoría siguió evolucionando hasta llegar al caso del astronauta Scott Kelly, quien pasó 340 días en el espacio. Durante su estancia allí, sus telómeros crecieron significativamente, lo cual indica un rejuvenecimiento celular.

Hacia nuevos experimentos

Luego de estos hallazgos, diseñamos experimentos con científicos estadounidenses para estudiar cómo afecta la microgravedad en el crecimiento de los telómeros. Recientemente, estos experimentos fueron llevados al espacio por la nave espacial SpaceX CRS-22 de la NASA.

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Estos estudios con vegetales han arrojado resultados interesantes y coherentes con nuestras ideas previas. La gravedad parece ser un factor clave en la activación de la telomerasa y el crecimiento de los telómeros.

A lo largo de mi vida como astrónomo, he aprendido que hacer preguntas es fundamental. No debemos tener miedo de cuestionar lo establecido, ya que cada pregunta puede llevarnos a descubrimientos importantes. El tiempo no es como lo concebimos, y nuestra comprensión del mismo está en constante evolución.

Además, he descubierto que seguir nuestro corazón en lugar de solo nuestra razón puede ser vital para encontrar respuestas significativas. Así como antes creíamos que nuestro destino estaba en las estrellas, ahora sabemos que está en nuestros genes.

Por eso te animo a ti y a todos los lectores a hacer preguntas constantemente y no tener miedo de explorar nuevas ideas. Hacer preguntas es el punto de partida para hacer ciencia y abrir nuevos caminos hacia un futuro más fascinante e inspirador.

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