Qué hacer con esto y cómo aprovecharlo: inspiración para generar desarrollos tecnológicos con impacto social

¿Has estudiado una carrera universitaria? ¡Prepárate para sentirte inspirado! Acabo de ver una charla TED fascinante impartida por Diego, un egresado de la Universidad Nacional de La Matanza.

No te pierdas este artículo donde resumiré todas las ideas y aprendizajes de esta charla TED. ¡Te aseguro que te motivará a hacer una diferencia en el mundo!

En abril del año pasado, estaba sentado en un aula de esta universidad junto a mis compañeros. Habíamos decidido atravesar un año crucial en nuestra formación como ingenieros, convencidos de que íbamos a comer el mundo y cumplir nuestros sueños de éxito. Sin embargo, más de un año después, me doy cuenta de que no nos hemos convertido en superhéroes ni hemos logrado cambiar la realidad como pensábamos. En lugar de eso, nos hemos enfrentado a obstáculos y golpes que nos han mantenido con los pies sobre la tierra.

Una historia impactante

Hace casi dos años, apenas una semana después de comenzar nuestra cruzada académica, conocimos la historia de Leandro. Este joven de 17 años sufrió un accidente automovilístico que lo dejó con graves secuelas: dificultad para hablar, caminar y comer. Su capacidad cognitiva y motora se vio severamente afectada y tuvo que someterse a un tratamiento intensivo de neurorehabilitación.

Nos encontramos con una situación compleja tanto para los pacientes como para los profesionales encargados de su cuidado. Los ejercicios repetitivos y tediosos realizados en papel resultaban aburridos para los pacientes. Por otro lado, los médicos tenían dificultades para evaluar el progreso real debido al gran número de papeles acumulados al final del día.

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Una idea innovadora

Inspirados por esta experiencia, decidimos construir un producto que pudiera ayudar en las terapias de neurorrehabilitación. Nuestra propuesta consistía en dispositivos inalámbricos que permitieran a los pacientes interactuar de forma lúdica y divertida, avanzando en su tratamiento mientras que sus médicos y familiares podían supervisar su progreso en tiempo real.

Presentamos esta idea como propuesta de tesis a nuestros docentes, quienes la aplaudieron entusiasmados. Sin embargo, llevarla a cabo no fue tan sencillo como pensábamos. Nos enfrentamos a desafíos y obstáculos constantes para cumplir con los tiempos establecidos y las herramientas disponibles.

A medida que avanzábamos, visitamos otros institutos de rehabilitación para buscar formas de mejorar los tratamientos existentes. Además, participamos en competencias de innovación y tecnología donde presentamos nuestro producto frente a jueces e inversores potenciales.

Un encuentro revelador

Fue durante una visita a uno de estos institutos cuando conocimos a Martina, una adolescente que también había sufrido un accidente automovilístico. Martina tenía movilidad muy reducida y apenas podía mover un dedo. A través de una tablet con la que se comunicaba, nos dijo algo impactante: “Me gustó mucho usar esto, es más divertido que lo que hago aquí”. Luego nos preguntó si queríamos venderlo por todas partes y ganar mucho dinero porque ella y su familia no podrían permitirse comprarlo.

Esa pregunta nos dejó sin palabras. Nos dimos cuenta de que estábamos haciendo lo que amábamos: ayudar a personas como Leandro y Martina a recuperar la calidad de vida perdida debido a sus accidentes. Ya no se trataba solo de premios, dinero o éxito personal. Se trataba de hacer posible lo imposible y devolver a la sociedad la posibilidad de estudiar en una universidad pública como esta.

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Un impacto social

Nuestra idea se convirtió en un producto de apoyo para terapias de neurorrehabilitación que actualmente está siendo probado en un instituto con más de 50 pacientes por día. Queremos validar su efectividad y poder ampliarlo a otros lugares. No buscamos solo construir números, sino puentes que transformen realidades injustas y brinden igualdad de oportunidades.

Creemos que la educación puede ser ese puente, capaz de unir personas que parecían imposibles de unir. Después de un año lleno de emociones y aprendizajes, nos damos cuenta de que todo depende de nosotros. Podemos emprender negocios exitosos que generen un impacto social significativo si tenemos presente el poder transformador que tiene la educación.

A través del video TEDx “Una historia inspiradora: cómo convertimos una idea en realidad”, he aprendido sobre el poder transformador que tiene la educación y cómo podemos utilizar nuestras habilidades para generar un impacto social significativo. La historia del equipo liderado por Diego Rosenfeld demuestra cómo una idea innovadora puede cambiar vidas y mejorar las terapias médicas existentes.

Más allá del éxito personal o los logros materiales, debemos buscar formas creativas e innovadoras para ayudar a quienes más lo necesitan. La educación no debe ser vista como una mera búsqueda del éxito individual, sino como una herramienta para mejorar el entorno que nos rodea.

Podemos construir puentes en lugar de números, y así unir a personas y comunidades que parecían imposibles de conectar. Siempre recordando la importancia de la educación pública y gratuita, debemos buscar maneras de devolver a la sociedad lo que nos ha brindado.

En definitiva, este video me ha inspirado a seguir buscando oportunidades para hacer una diferencia en el mundo y utilizar mis habilidades para generar un impacto positivo. Como ingeniero, puedo contribuir al desarrollo de soluciones innovadoras que mejoren la calidad de vida de las personas. ¡Es hora de construir puentes!

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