Reconectando con la naturaleza urbana: Nuestros vecinos silvestres

Prepárate para descubrir la fascinante charla TED de Mariana Da Silva Loayza sobre la importancia de reconectar con la naturaleza urbana. ¡No te lo puedes perder!

La naturaleza y los animales son parte importantísima de mi identidad, de lo que hago y de lo que soy. Expandir mi concepto de lo que es naturaleza ha sido súper importante para mí, y quiero contarles por qué también es importante para todos ustedes. Esto puede transformar un día estresante en un día bonito, además de asegurar nuestra supervivencia, la supervivencia de las personas que amamos y la supervivencia de todos los seres con los que compartimos este planeta.

Estamos viviendo en un mundo principalmente urbano. En este momento, más de la mitad de la gente en el mundo vive en ciudades. En Bolivia, alrededor del 60% de las personas viven en áreas urbanas, y se proyecta que para el 2050, 2 de cada 3 personas van a ser urbanas. ¿Qué significa esto para la naturaleza y para las personas?

Modificación extrema

Para empezar, significa una modificación extrema en la naturaleza. Tal vez uno de los tipos más extremos de modificación que hace el humano a su entorno natural. Además, esto trae consigo una reducción significativa en las funciones ecológicas que existen naturalmente: se pierde la capacidad de generar comida, oxígeno o aire limpio; agua; medicinas; entre muchas otras cosas.

Por otro lado, las ciudades tienen una huella ecológica enorme. Eso significa que tienen un impacto muy grande en la naturaleza porque todos los habitantes consumen alimentos o energía provenientes generalmente desde lugares lejanos hacia las ciudades. Para darles una idea: alrededor del 80% de la energía del mundo se usa en las ciudades, que solo ocupan el 3% del planeta.

Impacto en la salud física y mental

Las ciudades también determinan nuestra salud física y mental. Concentran contaminación acústica, lumínica y química. Nuestra salud depende mucho de la calidad de nuestro entorno urbano, y esa calidad está determinada en gran medida por la cantidad de naturaleza que tenemos ahí.

Entonces, ¿qué más hay en las ciudades aparte de gente, perros, gatos y palomas? Como bióloga, pensaba que no mucho. Pensaba que las ciudades estaban perdidas y no valía la pena invertir tiempo, esfuerzo ni dinero en conservar estos lugares cuando hay tanta naturaleza que realmente necesita ser salvada. Pero eso cambió para mí.

Descubriendo lo inesperado

En una ocasión mientras caminaba por un área periurbana muy cerca de La Paz llamada Las Ánimas, me encontré con un excremento de zorro andino. Este hallazgo fue increíble para mí y me hizo darme cuenta de lo importante que era empezar a estudiar qué más había en las ciudades e involucrarme más con la gente. Me di cuenta del enorme conocimiento que tenían los ciudadanos sobre su entorno natural y su interés por involucrarse.

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Teniendo esto en cuenta, además de la crisis climática por la que estamos atravesando; la crisis de biodiversidad con más de un millón de especies en peligro de extinción en todo el mundo; y la actual crisis de salud que estamos viviendo con esta dolorosa pandemia, me di cuenta de que no podemos enfrentar estas crisis si la mayoría de las personas está desconectada de la naturaleza. Y esa mayoría es precisamente la gente urbana, la gente que vive en las ciudades.

Reconectándonos con nuestros vecinos silvestres

Por eso, creé “Nuestros Vecinos Silvestres” junto a un equipo maravilloso y extremadamente inspirador. Combinamos investigación, ciencia ciudadana y estrategias de cambio de comportamiento para concientizar a la población sobre sus vecinos silvestres y reconectarla con la naturaleza.

Utilizamos principalmente trampas cámara para hacer investigación. Estas trampas tienen sensores que detectan a los carnívoros y nos permiten obtener vídeos o fotos cuando ellos pasan. De esta manera, podemos saber qué hay en la ciudad, qué hacen estos animales y cuáles son sus patrones de actividad.

También estudiamos algunas dimensiones humanas de la conservación e incluimos aspectos culturales. Hacemos ciencia ciudadana, involucrando a los habitantes de las ciudades en nuestro trabajo científico para democratizarlo. La gente nos manda fotos o vídeos de sus encuentros con sus vecinos silvestres a nuestras redes sociales principalmente, y cada uno de esos registros es un dato valioso que nos ayuda a entender cómo los animales se están adaptando a la ciudad.

No solo eso, esta información también ayuda tanto a los ciudadanos como a las autoridades en su toma decisiones más responsables. Además participamos en eventos y actividades mundiales de ciencia ciudadana, como el “Global Big Day” o el “Reto Ciudad Naturaleza”, en los que La Paz ha obtenido los primeros lugares en los últimos años.

También realizamos comunicación, difusión y educación, teniendo en cuenta aspectos como las actitudes, el conocimiento y los comportamientos de la gente para cambiarlos hacia la conservación de sus vecinos silvestres. Devolvemos las fotos y vídeos que nos mandan con la especie identificada y brindamos información para que sepan más sobre sus vecinos silvestres y cómo pueden ser buenos vecinos de estos animales.

Además, organizamos salidas a áreas naturales para ver aves principalmente. Esto logra una reconexión con la naturaleza y un aprendizaje vivencial. También promocionamos las áreas protegidas municipales que tenemos en nuestra ciudad y alrededores. Participamos en ferias y difundimos nuestros avances mediante materiales de comunicación científica tanto para expertos como para no expertos.

De esta manera, la gente de la ciudad se ha estado conectando cada vez más con sus vecinos silvestres. Se sorprenden mucho cuando nos cuentan que han visto una cámara en medio de la ciudad capturando imágenes de un murciélago comiendo insectos en Sopocachi o un búho descansando en Calacoto. Han visto vizcachas comiendo tranquilamente en el cementerio Jardín o flamencos nadando en la laguna de Achocalla cerca de la ciudad. Incluso han visto ibis pico largo haciendo una paradita en el estadio Hernando Siles sin fútbol.

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Gracias a muchos colegas, ahora sabemos que tenemos más de 150 especies de aves en el valle de La Paz, incluyendo las migratorias y las que nos visitan ocasionalmente. Además, contamos con más de 150 especies de otros vertebrados como reptiles, anfibios, carnívoros y peces. Quién sabe cuántos insectos hay por descubrir. Y seguro, con la ciencia ciudadana, vamos a estar averiguando más sobre ellos.

Ciudades biodiversas y verdes

Todo esto hace que la gente urbana se reconecte con la naturaleza y pueda actuar de forma más responsable en su día a día. Además, esta misma gente puede generar presión social para que las ciudades tomen decisiones más amigables con el medio ambiente.

Las ciudades son centros de decisión; La Paz es sede de gobierno, por ejemplo. Las decisiones que se toman en las ciudades pueden ir mucho más allá de sus fronteras en términos de políticas de conservación. Es muy importante tener esto presente.

Poco a poco podemos lograr que las ciudades sean más biodiversas y verdes. Esto significa restaurar las funciones ecológicas: tener más vegetación para refrescar nuestro ambiente (las ciudades son islas de calor), dar sombra, limpiar nuestro aire; cuidar nuestra agua; agarrar nuestros suelos para evitar deslizamientos; entre muchas otras cosas.

Tener vecinos silvestres en nuestras ciudades nos ayuda a polinizar y dispersar semillas alrededor del área urbana e incluso dentro de los huertos urbanos y las plantas ornamentales. Además, mejora nuestra calidad de vida. Toda esa vegetación limpia nuestro aire y mejora la calidad del ambiente, lo que a su vez nos beneficia física y mentalmente.

Está demostrado que tener un contacto diario con la naturaleza mejora nuestros niveles de estrés, nuestros niveles de aprendizaje y nuestra felicidad. ¿Se imaginan ir caminando estresados por la ciudad en hora pico y de pronto escuchar el canto del picaflor más grande del mundo? Ese pequeño momento puede ser un respiro, una oportunidad para estar presentes, resetearnos y luego continuar nuestras actividades con una sonrisa en el rostro.

No solo me pasa a mí, sino también a mucha gente. Imaginen ahora su parque favorito en la ciudad o algún espacio protegido donde sienten paz y conexión con la naturaleza. Ahora imagínense en medio de la ciudad durante hora pico. La diferencia es bien importante.

La importancia de interesarnos por las ciudades

Es importante entender que interesarnos por las ciudades no significa olvidarnos de la naturaleza lejana. Yo hago ambas cosas: trabajo combatiendo el tráfico ilegal de vida silvestre, especialmente jaguares (amo mi trabajo), amo los jaguares y amo nuestra naturaleza distante.

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Pero también amo la naturaleza que está cerca cuando salgo de mi casa cada día. Las acciones en las ciudades son igualmente determinantes que en esas áreas lejanas porque muchas presiones sobre esas áreas vienen precisamente desde las ciudades: animales traficados, madera traficada, oro y otros minerales extraídos, energía producida en represas; todas esas presiones pueden disminuir si la gente de las ciudades está más consciente y conectada con la naturaleza.

Además, esta misma gente puede apoyar acciones de conservación en esos lugares. Las ciudades también pueden convertirse en pequeñas islas que recolectan y conectan estas áreas lejanas como corredores. Necesitamos reducir o redefinir nuestra idea de lo que es naturaleza.

Si seguimos pensando que la naturaleza es algo distante que no ha sido tocado por el ser humano, estamos equivocados. Ni un milímetro del planeta escapa al cambio climático causado por nosotros. Mostrar que la naturaleza está presente en las ciudades nos da la oportunidad de acercarla a aquellos que no pueden viajar lejos debido a limitaciones económicas o de tiempo.

Es clave entender que las ciudades también son ecosistemas y nos brindan muchas oportunidades si sabemos aprovecharlas. Incluso desde el balcón de tu casa puedes ver cómo evoluciona la vida en todo su esplendor: oxígeno siendo producido, gases de efecto invernadero siendo absorbidos, polluelos naciendo, semillas germinando y suelo generando sedimentos.

Cambiemos nuestras ciudades

Podemos cambiar el metabolismo de las ciudades para pasar de ser lugares donde se empeora la biodiversidad y se agrava la contaminación y la crisis climática a ser espacios vivos que reflejen nuestro amor innato por la naturaleza. Gente saludable y feliz que está conectada con sus vecinos silvestres.

Esto nos beneficiará de muchas maneras, desde una pequeña abeja hasta un imponente águila. Nuestros vecinos silvestres son recordatorios constantes de lo que está en juego y de nuestra propia supervivencia.

Los invito a asombrarse e inspirarse. La conexión con la naturaleza es posible, incluso en medio de nuestras ciudades. Aprovechemos todas las oportunidades que tenemos para reconectarnos con nuestros vecinos silvestres y cuidar nuestro entorno urbano.

La naturaleza y los animales son parte importante de nuestra identidad y deben ser valorados en nuestras vidas urbanas. Las ciudades tienen un impacto significativo en el medio ambiente, pero también pueden convertirse en espacios biodiversos y verdes si nos involucramos activamente.

Nuestros vecinos silvestres nos brindan oportunidades para reconectarnos con la naturaleza a diario, mejorar nuestra calidad de vida física y mental, generar presión social para decisiones más amigables con el medio ambiente e incluso apoyar acciones de conservación fuera de las ciudades.

No podemos enfrentar las crisis climática, de biodiversidad o de salud si estamos desconectados de la naturaleza. Necesitamos actuar ahora para lograr ambientes urbanos más saludables y felices.

Aprovechemos cada momento que tengamos para asombrarnos e inspirarnos con nuestros vecinos silvestres. Juntos podemos cambiar nuestras ciudades y asegurar un futuro sostenible para todos.

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