Redefiniendo la discapacidad: Construyendo una sociedad inclusiva

Descubre cómo redefinir la discapacidad y construir una sociedad más inclusiva. Un alma libre, lectómana, músico y Máster en Negocios Digitales te cuenta cómo. ¡No te decepcionará!

¡Hola! Hoy quiero compartir con ustedes la experiencia más increíble que tuve al viajar a Cuba. Aunque no fue un destino común para mi primera vez en silla de ruedas, decidí enfrentar el miedo y embarcarme en esta aventura. Y déjenme decirles que fue una experiencia transformadora.

Un inicio lleno de sorpresas

No puedo evitar reírme cuando recuerdo el momento en el aeropuerto. Mientras buscaba mis documentos en mi bolso, un agente de tránsito se acercó y al ver mi silla de ruedas se puso nervioso y tartamudeó. Me dijo que siguiera adelante sin problemas. ¡Resulta que una persona en silla de ruedas no puede ser delincuente o cometer infracciones! Fue un buen comienzo para mi viaje.

Llegué a La Habana, emocionada por descubrir el casco antiguo de la ciudad. Sin embargo, me encontré con algunos obstáculos inesperados: mi silla estaba medio rota y no había nadie de la aerolínea para ayudarme. Tuve que empujarla sudando mientras recibía miradas curiosas por todas partes. Afortunadamente, un amable pasajero me ofreció su ayuda y me llevó hasta donde me esperaba mi anfitrión.

Empatía por doquier

A partir de ese momento, descubrí algo maravilloso en Cuba: la empatía. A pesar de las dificultades como las calles angostas o las visitas improvisadas a lugares poco accesibles, siempre había alguien dispuesto a ayudarme sin esperar nada a cambio. No buscaban propinas ni admiración, simplemente sentían empatía y actuaban en consecuencia.

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Recuerdo especialmente el día en que decidimos visitar una cascada y un ingenio azucarero. Le expliqué al joven que me ofreció un tour que no podía caminar mucho y que mi silla de ruedas no volaba. Pero él me tranquilizó diciendo: “No te preocupes, llegaremos”. Y así fue, avanzamos más lento de lo normal pero finalmente llegamos. Y cuando tuvimos que volver, el joven decidió cargarme en su espalda para hacerlo más rápido. ¡Fue asombroso!

Una experiencia liberadora

Incluso en situaciones más cotidianas como salir a bailar salsa o disfrutar de la música en un festival, encontré esa empatía tan necesaria para sentirme incluida y libre. Aunque había una zona exclusiva para personas con discapacidad en el festival de música, preferí estar entre mis amigos sin preocuparme por las salidas de emergencia o los posibles accidentes. Porque al final del día, todos debemos vivir nuestra vida arriesgándonos por aquello que nos hace libres.

Cuba me enseñó muchas lecciones importantes durante este viaje. Descubrí la importancia de la empatía en una sociedad inclusiva y cómo esta puede marcar la diferencia para las personas con discapacidad. No necesitamos sobreprotección ni paternalismo excesivo; solo queremos tener el derecho de decidir por nosotros mismos y pedir ayuda cuando la necesitemos.

Estoy convencida de que todos somos buenos para algo, y ser diferente no es una limitación. La clave para construir una sociedad verdaderamente inclusiva está en la empatía, en ponerse en los zapatos del otro y actuar en consecuencia. Así que bajemos un poco el paternalismo y permitamos que las personas con discapacidad vivan su vida plenamente, tomando sus propias decisiones y pidiendo ayuda cuando sea necesario.

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¡Vivamos la vida con todo su miedo e improvisación! Cuba me transformó, liberó mi mente y me recordó lo importante que es seguir luchando por nuestra libertad. Y ahora, más que nunca, estoy lista para enfrentar cualquier desafío que se cruce en mi camino.

[Música]

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