Redescubre la Educación Construccionista: Aprendizaje tecnológico y social

¡Ven y descubre los fascinantes conocimientos que Paulo Blikstein comparte en esta charla TEDx! Prepárate para quedar impresionado por sus investigaciones sobre tecnología y aprendizaje. ¡Sigue leyendo y deja que te sorprenda!

Hola, soy Paulo Blinkstein, profesor de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Trabajo en el campo de la tecnología educativa y he estado reflexionando sobre el impacto que ha tenido la pandemia en la educación. En este video, quiero compartir contigo algunas ideas importantes que he aprendido y que considero cruciales para el futuro de nuestra forma de enseñar y aprender.

La ilusión del acceso a la información

En primer lugar, es importante reconocer que vivimos en una era donde tenemos acceso fácil a una gran cantidad de información gracias a internet. Sin embargo, esto no significa necesariamente que tengamos conocimiento o estemos aprendiendo realmente. La información por sí sola no es suficiente para educarnos; necesitamos algo más.

Las escuelas públicas han intentado adaptarse a esta nueva realidad ofreciendo clases en línea durante la pandemia. Muchos pensaron que esto podría funcionar siempre y cuando los estudiantes tuvieran acceso a un teléfono inteligente con conexión a internet. Pero nos hemos dado cuenta de que no es tan simple como eso.

La educación va mucho más allá del simple acceso a videos e información. No se trata solo de transmitir conocimientos, sino también de construirlo activamente y compartirlo con otros. Esto requiere una interacción significativa entre maestros y estudiantes, algo que las empresas tecnológicas argumentan como inviable económicamente.

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La cirugía cardíaca no es económicamente viable

Cuando hablamos con empresas tecnológicas o gobiernos sobre cómo mejorar la educación, su respuesta suele ser que no hay manera de hacerlo económicamente viable. Pero, ¿acaso la cirugía cardíaca es económicamente viable? La mayoría de las cosas importantes comienzan siendo difíciles y costosas antes de volverse escalables y accesibles para todos.

La educación es un desafío complejo que requiere un esfuerzo coordinado por parte de todos los actores involucrados. No podemos esperar obtener todos los beneficios sin invertir en ello. Queremos que nuestros estudiantes adquieran habilidades del siglo XXI y XXII, como programación robótica o aprendizaje socioemocional, pero no estamos dispuestos a cambiar la lógica de nuestros sistemas educativos.

El origen histórico de nuestros sistemas educativos

Para comprender cómo construimos nuestros sistemas educativos, debemos echar un vistazo al pasado. Históricamente, se han diseñado planes de estudio basados en las necesidades sociales del momento. Por ejemplo, en el siglo XV en Venecia, donde había un creciente comercio, se necesitaba personal capacitado en operaciones aritméticas rápidas.

Si miramos los libros de texto utilizados entonces, veremos que son muy similares a los que usamos hoy en día. Los problemas que tenían eran muy parecidos a los problemas actuales relacionados con el comercio. Es sorprendente pensar que gran parte de lo que aprendemos hoy tiene sus raíces en las necesidades sociales del pasado.

Sin embargo, nuestras necesidades sociales y tecnológicas han cambiado drásticamente desde entonces. Estamos viviendo una época donde la juventud está despertando y exigiendo cambios urgentes en temas como el cambio climático o el control de armas. Necesitamos una pedagogía que los empodere y les brinde las herramientas necesarias para enfrentar estos desafíos.

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La educación para la emancipación y la transformación

Paulo Freire, un reconocido educador brasileño, hablaba de una educación para la emancipación, donde los estudiantes trabajan en proyectos significativos y aprenden a través de la construcción de artefactos externos. Cynthia Solomon también abogó por enseñar programación a los niños en la década de 1960, cuando parecía una idea descabellada.

Hoy en día, vemos miles de escuelas que enseñan programación en todo el mundo. Pero ¿qué hay de otros temas inimaginables como genómica, bioingeniería o inteligencia artificial? Estos temas tardarán años en ingresar a nuestros sistemas educativos si seguimos aferrados a estándares rígidos e inmutables.

Repensando la educación durante la pandemia

En medio de esta pandemia global, nos encontramos con el desafío de asegurar que todos los niños tengan acceso a una educación significativa. No podemos simplemente trasladar las clases tal cual al hogar sin hacer cambios fundamentales. Los entornos familiares son diferentes y no podemos esperar obtener los mismos resultados.

¿Por qué no pensar en una educación en casa orientada hacia los intereses, proyectos e ideas poderosas de cada alumno? Podríamos fomentar investigaciones sobre temas interesantes e inimaginables. Por ejemplo, un niño con muchas plantas en casa podría realizar un proyecto de investigación sobre ellas. O podrían explorar la química de la cocina o investigar las injusticias del capitalismo.

Al experimentar con este tipo de educación, podríamos descubrir que los niños que no se destacaban en el sistema educativo tradicional son competentes en otros tipos de aprendizaje. No solo deseo que este experimento funcione, sino que también inspire a las escuelas a replantearse su forma de enseñar después de la pandemia.

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Preguntas difíciles y una mentalidad sostenible

Espero que no regresemos simplemente utilizando más videoconferencias como solución temporal. Necesitamos hacernos preguntas difíciles sobre nuestra forma actual de enseñanza. ¿Debemos seguir enseñando multiplicación de fracciones mientras nuestros estudiantes saben muy poco sobre cómo se propagan los virus?

Tal vez sea hora de reevaluar nuestros estándares nacionales y enfocarnos en temas cruciales para nuestro tiempo, como el cambio climático o las pandemias. Necesitamos una educación que prepare a nuestros jóvenes para vivir en armonía con el planeta y celebre su creatividad al mismo tiempo.

Construyendo una nueva educación

Hace más de 500 años, los comerciantes venecianos necesitaban una educación para hacer cálculos rápidos. Hoy necesitamos una educación para salvar nuestro planeta y nosotros mismos. Construyámosla juntos.

Imaginemos un futuro donde la educación sea una experiencia de emancipación y transformación, donde los estudiantes trabajen en proyectos significativos y aprendan a través de la construcción y el intercambio con otros. Un futuro donde se valore la sostenibilidad, reconociendo que no estamos solos en este planeta.

En conclusión, espero que esta pandemia nos haga reflexionar sobre la importancia de una educación que trascienda la mera transmisión de conocimientos. Necesitamos preparar a nuestros jóvenes para un nuevo tipo de mentalidad, una mentalidad sostenible y creativa.

La educación va más allá del acceso a información. Necesitamos una pedagogía para la emancipación y la transformación. En medio de esta pandemia, debemos repensar nuestra forma actual de enseñanza. No podemos simplemente trasladar las clases al hogar sin cambios significativos. Debemos hacer preguntas difíciles sobre lo que realmente necesitan aprender nuestros estudiantes hoy en día.

Espero que esta crisis nos inspire a construir una nueva educación, orientada hacia el cambio social y ambientalmente sostenible. Celebremos la creatividad humana y brindemos a nuestros niños oportunidades para crear un mundo mejor.

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