Reflexiones sobre el valor de las oportunidades

Prepárate para cuestionar la meritocracia y descubrir el valor de las oportunidades en esta charla TEDx con Juan Cruz Komar. ¡Te dejará asombrado!

no puedo evitar expresar mi desconfianza hacia el concepto de meritocracia. Este término, que impera en nuestro sentido común, hace referencia a la cultura del esfuerzo y valora las capacidades y méritos individuales. Sin embargo, se desliga por completo del contexto en el que nos encontramos, ocultando así la desigualdad, la falta de oportunidades y la injusticia social.

Es importante analizar algunas adjetivaciones que conlleva este concepto. La meritocracia puede ser discriminatoria, racista, supremacista, clasista, homofóbica y transfóbica. Además, juega a ser Dios o un juez supremo que determina lo que está bien y lo que está mal. Desde su posición de privilegio, decide quién ha hecho méritos y quién no los ha hecho.

Lo más sorprendente es que emite juicios sobre realidades que desconoce por completo y sobre personas con las cuales jamás ha hablado. Opina con ligereza e incluso prejuicio sobre situaciones como la pobreza. ¿Con qué garantía habla sobre algo que no ha vivido ni experimentado? Yo le pediría a la meritocracia hacer el ejercicio de compararse, razonar, sentir y empatizar.

Personalmente he tenido suerte al no haber sufrido exclusión social ni pobreza gracias a mi lugar privilegiado de nacimiento. Pero esto no me enfrenta a quienes no han tenido esa misma suerte; al contrario, me impulsa a luchar por la igualdad de oportunidades.

Cuando veo a un niño limpiando vidrios en una esquina cerca de mi casa o escucho historias similares de millones de niños trabajadores, pienso en mi infancia. Recuerdo que iba a la escuela, practicaba deportes, disfrutaba de actividades culturales y tenía tiempo para jugar y aprender. Estos niños no han tenido nada de eso. Han tenido que trabajar desde pequeños, pasar frío, sufrir discriminación y violencia, vivir en la pobreza y experimentar el hambre.

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Intenten por un momento imaginar a los niños cercanos en su vida en esa situación. ¿Cómo pretende la meritocracia que estos niños tengan las herramientas necesarias para enfrentar el mundo? Y peor aún, ¿cómo afirma que serán pobres porque quieren serlo?

Esto me lleva a cuestionar otra frase asociada a la meritocracia: “A mí no me regalaron nada”. Yo niego esta afirmación porque si tengo algo es porque nací con esos derechos; no hice ningún esfuerzo por tenerlos. Al igual que el niño limpiavidrios, tampoco eligió no tenerlos.

Permítanme dar otro ejemplo basado en estudiantes universitarios como ustedes. Imaginen a un joven de un pueblo del interior que sueña con estudiar astronomía pero sus padres no pueden costearle los estudios ni mantenerlo en Córdoba. Para cumplir su sueño debe trabajar mientras estudia e incluso aprender inglés para poder competir con sus compañeros que tienen una base sólida del idioma.

Un día se entera de una beca otorgada por la NASA para estudiantes de su facultad. Decide presentar un proyecto mientras trabaja y estudia al mismo tiempo. A pesar de todos sus esfuerzos, no es seleccionado.

¿Alguien puede decir honestamente que no se esforzó lo suficiente? ¿Que después de trabajar, estudiar, aprender inglés y presentar un proyecto al mismo tiempo, no merece ser astronauta o estudiar en Estados Unidos?

Estos ejemplos demuestran cómo funciona la meritocracia en nuestros discursos y lo deshumanizante que puede llegar a ser. Además, tiene un peligroso poder de penetración en nuestra sociedad.

Debemos entender que no todos empezamos en la misma línea de partida y que muchas veces lo que determina nuestra realidad es el punto de partida más que los esfuerzos realizados para cambiarla. No vivimos en un contexto de igualdad de oportunidades.

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Es necesario ser más comprensivos antes de criticar, juzgar o menospreciar a los demás. Debemos modificar nuestros pensamientos, concepciones y sentido común para construir una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria.

En resumen, la meritocracia es un concepto problemático que oculta las desigualdades sociales y responsabiliza a las personas por su situación sin tener en cuenta el contexto ni las oportunidades brindadas. Debemos cuestionar este sistema y trabajar hacia una sociedad más justa donde todos tengan las mismas oportunidades para alcanzar sus sueños.

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