Reflexiones sobre la armonía entre el ser humano y la naturaleza

¿Has visto alguna vez una charla TED? Yo acabo de ver una muy interesante impartida por Adrián. Y vaya charla! Este hombre tiene muchas preguntas sobre nuestra relación con la naturaleza y está buscando respuestas.

Nos cuestiona sobre quiénes somos y cómo deberíamos ser. Además, plantea la idea de que las sociedades humanas deberían estar subordinadas a las leyes naturales

Hoy quiero compartir contigo una charla TEDx que vi recientemente y que me dejó realmente impactado. El título de la charla es “El poder, la ética y el amor: reflexiones desde la ecología” y fue presentada por Adrián Monjeau, un experto en ecología y filosofía.

Descubriendo nuevas preguntas

Adrián comienza su charla contándonos cómo comenzó a estudiar ecología con la esperanza de encontrar respuestas a los problemas entre las sociedades humanas y la naturaleza. Sin embargo, se sorprendió al encontrarse con más preguntas en lugar de respuestas. Nos habla sobre el principio del precipicio filosófico en el que se encontraba, lleno de preguntas que han estado ahí durante miles de años.

Nos menciona a uno de sus filósofos favoritos, Anaximandro, quien hace 2500 años se preguntaba qué somos. Según él, somos una porción de materia y energía prestada al universo para tener un instante de identidad. Resulta fascinante pensar que hoy sabemos que todos los elementos presentes en nuestro cuerpo fueron fabricados en el interior de las estrellas. Es increíble cómo estos sabios estaban en lo correcto hace tantos siglos.

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Pedir prestado al stock primordial

A partir de esta idea, Adrián propone tomar esa porción prestada del universo como punto de partida y llamarlo “stock primordial”. Este stock primordial es necesario para transformar esa materia en cultura, pero también requiere energía o power para lograrlo.

El power es utilizado por los humanos para transformar su entorno y construir su lugar en el mundo. Al principio, los humanos tenían poco power y debían arreglárselas con lo que tenían a su alrededor. Sin embargo, con la aparición de los combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, este power se multiplicó hasta el punto de poder sobrepasar sus límites naturales.

Adrián nos muestra una hermosa pintura hecha por su hija Anna, donde representa cómo todo lo que soñamos ser son flores volando por nuestra cabeza. Nos hace reflexionar sobre qué es lo que realmente podemos ser utilizando ese power del que disponemos.

La distribución desigual del stock primordial

Sin embargo, Adrián nos plantea un problema importante: no todos nacemos con las mismas oportunidades. La mala salud, bajos salarios o falta de educación pueden limitarnos y llevarnos a vivir en la marginalidad. Si una sociedad o individuo toma más del stock primordial de lo que le corresponde, esto crea una marginalidad equivalente a un genocidio o crimen contra la humanidad.

Aquí llegamos a otro punto filosófico: la ética. El poder está escrito para nosotros y depende de nosotros hacerla flexible y estirarla tanto como sea posible sin romperla. Si se rompe, tendremos que inventar otra ética más inclusiva entre todos nosotros.

Hacia un desarrollo sostenible

Luego Adrián nos habla sobre la economía clásica actual como una imposibilidad termodinámica. Nos explica que debemos ver el stock primordial como un capital natural que genera intereses, y si consumimos menos de lo que crece o se reproduce por año, podríamos vivir indefinidamente en equilibrio con la naturaleza.

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Desafortunadamente, según un estudio realizado en 1978, a partir de cierto punto ya no es posible hablar de desarrollo sostenible. Ningún país está cumpliendo con este objetivo y es momento de comenzar a hablar de retroceso razonable en lugar de desarrollo sustentable.

El peligroso camino hacia los superhumanos

Adrián nos menciona una idea peligrosa propuesta por algunos escritores, como Yuval Noah Harari, en la cual los seres humanos podrían convertirse en superhumanos utilizando tecnología avanzada. Sin embargo, ¿qué pasaría con los miles de millones de personas que no tienen acceso a esta tecnología? Esta idea podría llevarnos nuevamente a divisiones entre razas superiores e inferiores.

Adrián propone ir en sentido contrario: utilizar la tecnología para adaptarnos al planeta y redistribuir el poder. Debemos subordinar las leyes económicas y sociales a las leyes naturales para garantizar un futuro habitable para todos.

Hacia una ética del amor

Aquí llegamos al punto clave: ¿por qué no actuamos? Adrián plantea que nuestra forma actual de consumo está impulsada por la lucha por el reconocimiento social. Consumimos para ser reconocidos y aparentar más de lo que somos realmente. Pero ¿y si buscáramos ser amados en lugar de reconocidos?

Adrián propone invertir el indicador de prestigio y hacer que la ostentación sea una vergüenza. Si logramos cambiar nuestra mentalidad y buscar ser amados en lugar de reconocidos, comenzaremos a tener una huella más delicada sobre el planeta.

La importancia de pensar en el otro

Para saber si estamos actuando correctamente desde un punto de vista ecológico, Adrián nos invita a preguntarnos: “¿Cómo sería el mundo si todos hicieran lo que yo hago?”. Esta pregunta nos lleva a reflexionar sobre nuestras acciones y su impacto en los demás.

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Nos habla sobre la importancia de construir un mundo donde la felicidad y el amor sean nuestros objetivos principales. Debemos subordinar la economía humana a las leyes naturales y trabajar juntos para garantizar un futuro habitable para todos.

A través de esta charla, Adrián Monjeau nos invita a cuestionar nuestra forma actual de consumo impulsada por la lucha por el reconocimiento social. Nos plantea la importancia de redistribuir el poder y subordinar las leyes económicas y sociales a las leyes naturales.

Nos propone invertir nuestro indicador de prestigio hacia una sociedad basada en el amor y no en la ostentación. Además, nos recuerda que nuestras acciones tienen un impacto directo en los demás, por lo que debemos pensar cómo sería el mundo si todos hicieran lo mismo que nosotros.

Es momento de tomar conciencia, actuar con ética y construir un mundo más sostenible y habitable para todos. Como dice Adrián, “la economía humana debe subordinarse a las leyes naturales”. Juntos, podemos lograrlo.

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