Restauración de rosas antiguas: el arte revelado

¿Te has preguntado cómo se restauran los cuadros antiguos? Descubre en esta charla TEDx el fascinante mundo de la restauración y cómo Rafael se convirtió en un referente. ¡Una inspiración que no debes perderte!

Hola, ¿has oído hablar de las rosas caninas? Son una especie de rosa salvaje que existe desde hace millones de años en nuestro planeta. Estas rosas son parientes cercanas de la conocida rosa mosqueta y se originaron en el hemisferio norte. Pero ¿sabías que las rosas no existían en el hemisferio sur hasta que los seres humanos las trajeron por amor a esta flor?

Yo descubrí la existencia de estas hermosas flores cuando llegué a Bariloche hace más de 40 años y me instalé en la península San Pedro. Recuerdo haberle escrito a mi madre emocionado, contándole que había rosas creciendo al costado del camino y también en mi jardín. En aquel entonces, yo era un joven dedicado a la pintura y más tarde me adentré en el mundo de la restauración y conservación de obras de arte.

El arte y las rosas

La restauración de obras de arte es una tarea fascinante que requiere un profundo conocimiento sobre pintura y técnicas artísticas. Al trabajar en esta área, uno establece un diálogo íntimo con cada obra, lo cual nos permite descubrir su historia con mayor profundidad. Sin embargo, también existe una ética importante relacionada con la no intervención en las obras originales. A veces puede resultar tentador mejorar o cambiar algo que no nos gusta, pero eso está prohibido. El trabajo del restaurador es excelente cuando pasa desapercibido, convirtiéndose así en anónimo frente a los ojos del público.

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Cuando adquirí mi casa en la península San Pedro, no tenía conciencia total de que mis acciones estaban encaminadas hacia la conservación. Decidí no intervenir en el terreno y mantener su aspecto salvaje. Me gustaba esa sensación de estar rodeado de naturaleza sin luz eléctrica ni calefacción, solo una cocina a leña. Sin embargo, un día decidí explorar mi terreno y me sorprendió encontrar manzanos y cerezos autóctonos ocultos entre la maleza.

El descubrimiento de las rosas antiguas

Además de los árboles frutales, también comencé a descubrir variedades de rosas antiguas abandonadas en caminos o casas viejas en Bariloche. Algunas eran perfumadas y bellas, y sentía como si ya las conociera aunque desconociera sus nombres exactos. Tomé esquejes de estas rosas y las traje a mi jardín, donde se reprodujeron exitosamente.

Una rosa en particular capturó mi atención: era hermosa y perfumada, pero había sido encontrada en condiciones de total negligencia al costado del camino. Esta rosa resultó ser el híbrido “Duque de Cambridge”, creado en Francia durante el siglo XIX. Fue emocionante descubrir que esta misma rosa aparecía en pinturas flamencas del siglo XVII que había tenido el honor de restaurar.

Rosas antiguas vs Rosas modernas

Existe una convención establecida por la Asociación Mundial de Sociedades de Rosicultura que divide a las rosas en dos categorías: antiguas y modernas. Las rosas antiguas son todas aquellas que existían antes de 1867, ya sean especies salvajes o híbridos, mientras que las rosas modernas son los híbridos creados después de esa fecha.

Las rosas modernas se volvieron más populares debido a la moda y al gusto social, lo que llevó a un declive en el interés por las rosas antiguas. Muchas de estas hermosuras fueron abandonadas y olvidadas, incluso al borde de la extinción. Mi pasión por la restauración me permitió conocer estas variedades gracias a las pinturas que había restaurado anteriormente.

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Poco a poco fui estudiando e identificando diferentes tipos de rosales antiguos. Mi biblioteca se llenó de libros sobre estas flores y con intuición pude aprender sus nombres. La Asociación Argentina de Rosicultura me pidió ser su representante ante la Asociación Mundial para preservar las variedades antiguas en peligro de extinción.

El arte y la naturaleza

Al igual que el arte, las rosas han acompañado al ser humano desde tiempos remotos con su belleza incomparable. Nos han permitido modificarlas según nuestros deseos, pero al igual que con una obra artística, no podemos decir si una rosa es fea o no. Cada una tiene su propio encanto y personalidad única.

Mi tarea ahora se centra en conservar tanto las creaciones del hombre como la belleza pura proporcionada por la naturaleza en forma de rosas antiguas. Al igual que con las obras de arte, la conservación es fundamental para preservar nuestra historia y nuestro legado cultural.

La existencia de las rosas caninas, una especie salvaje similar a la rosa mosqueta, nos muestra cómo estas hermosas flores han estado presentes en nuestro planeta desde hace millones de años. A través de mutaciones e hibridaciones naturales y manipulaciones humanas, se han creado miles de variedades que ahora podemos disfrutar en nuestros jardines.

Mi experiencia como restaurador de obras de arte me enseñó la importancia tanto del conocimiento técnico como del respeto por la obra original. De manera similar, al descubrir y preservar las rosas antiguas abandonadas, he aprendido a apreciar su belleza única y el valor histórico que representan.

No importa si prefieres una rosa antigua o moderna; cada una tiene su encanto especial. Así como las obras maestras artísticas nos inspiran y nos conectan con el pasado, las rosas también tienen el poder de emocionarnos y recordarnos la belleza pura que existe en nuestro mundo natural.

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