Restaurando el corazón del océano:

Tatiana, líder y amante de los arrecifes coralinos, nos invita a descubrir la fascinante vida marina en su inspiradora charla TED. No te pierdas todo lo que aprendí en este artículo!

Hace mucho tiempo, una niña creció en un pequeño pueblo agrícola de San Ramón de Alajuela y soñaba con estudiar el mar, con hacer algo por él. Sin embargo, a medida que iba creciendo, ese sueño se volvía cada vez más lejano. Tenía que encontrar una carrera que la mantuviera ocupada, ya que vivía lejos del mar. Además, estaba el miedo a soñar. Pero por esas cosas del destino, esa niña está aquí hoy para hablarles sobre el trabajo que realiza en los océanos.

Todo comenzó en 2013 cuando tuve la oportunidad de bucear por primera vez. No hay palabras para describirlo. Ese fue el momento en el que mi vida cambió para siempre. Puedo decir sin duda alguna que me reencontré con esa niña que tenía un sueño y lo encontré nuevamente.

Desconexión y dependencia

Durante mi experiencia bajo el agua, me di cuenta de lo desconectados que estamos de los océanos. Es como si viviéramos en la tierra pero aislados de algún planeta acuático. Gracias a la ciencia ahora sabemos cuánto dependemos de los océanos: producen más del 50% del oxígeno que respiramos y tienen una función crucial en la regulación del clima.

Pero eso no es todo; también pensemos en toda la proteína y alimento que se produce en estos sitios. En países menos desarrollados puede representar hasta un 50% de su producción alimentaria total.

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El fascinante mundo de los corales

Además de la desconexión y dependencia, lo que realmente me impactó fue la vida marina. Me di cuenta de que siempre ha estado ahí, pero personalmente me enamoré de los arrecifes de coral. Los corales son fascinantes por muchas razones.

Para empezar, comienzan como un animal diminuto en el fondo del mar, una boca rodeada de tentáculos. Son familiares de las anémonas y las medusas. A medida que crecen, empiezan a crear clones de sí mismos y extienden su tejido para calcificar.

Pero lo más interesante son todas las adaptaciones que han tenido a lo largo del tiempo para ser tan exitosos hoy en día. Una de estas adaptaciones es establecer simbiosis o colaboraciones con otros organismos que les ayudan a sobrevivir.

Una relación muy conocida es la que tienen con una microalga llamada zooxantelas. Estas algas viven en el tejido del coral y son responsables de los colores vibrantes que vemos en los arrecifes. Además, cuando realizan fotosíntesis producen alimento para el coral.

Esto nos lleva a uno de los mayores logros evolutivos: después de cientos millones años tenemos sistemas marinos vivientes más grandes del planeta como la Gran Barrera Coralina en Australia.

Peligro para los arrecifes

A pesar de su importancia vital, estos ecosistemas están en peligro. En las últimas décadas hemos perdido un 40% de ellos a nivel mundial y el 90% restante está en peligro de desaparecer.

Hay muchos problemas que los afectan, desde el cambio climático hasta la sedimentación y la contaminación por agroquímicos. Pero no quiero que nos quedemos con un sentimiento pesimista. Tenemos una realidad y debemos hacer algo al respecto. Somos agentes de cambio y hay ejemplos de éxito que demuestran que si nos lo proponemos, podemos lograrlo.

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Restaurando los arrecifes

En mi caso, decidí hacer algo al respecto y en 2015 tuve la oportunidad de comenzar una maestría en ciencias marinas costeras en la Universidad de Costa Rica. Esto se convirtió en una oportunidad para estudiar e investigar sobre restauración de arrecifes coralinos.

Nuestro objetivo principal es acelerar el crecimiento natural de los corales a través del uso de viveros submarinos. Queremos estar allí para asistir al ecosistema y darles las condiciones necesarias para crecer sin obstáculos.

Hasta ahora hemos trabajado con seis especies principales que forman los arrecifes coralinos del área. Utilizamos diferentes técnicas dependiendo del tipo de coral: algunos crecen ramificados, otros masivos o incrustantes.

Pero nuestro mayor logro ha sido reducir el tiempo necesario para restaurar un arrecife coralino. Lo que normalmente llevaría entre 3 y 5 años, nosotros lo estamos logrando en solo 9 a 12 meses.

Actualmente estamos trabajando en una campaña llamada “1000 corales por Costa Rica”. Queremos divulgar la importancia de los arrecifes coralinos y cultivar mil corales para llevarlos de vuelta al océano. No podemos reforestar un bosque con solo dos o tres árboles, necesitamos una cantidad significativa para hacer una diferencia.

Pero también nos dimos cuenta de que no estamos trabajando en un ecosistema aislado. Estamos conectados con otros países y regiones del Pacífico tropical oriental. Por eso lideramos la creación de una red de restauración en esta región, donde compartimos conocimientos y fortalecemos nuestras colaboraciones.

La simbiosis entre humanos y corales

Uno de los aprendizajes más valiosos que hemos obtenido es que nos hemos convertido en una simbiosis entre humanos y corales. Al igual que el coral necesita a las microalgas para producir alimento, nosotros necesitamos estar allí porque somos los interesados en tener arrecifes saludables en las próximas décadas.

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Restaurar el corazón del océano depende de nuestra capacidad para crear simbiosis con la naturaleza y entre nosotros mismos. Tenemos que complementar nuestras fortalezas y trabajar juntos por un objetivo común: proteger nuestros océanos.

Hace años soñaba con poder hacer algo por los arrecifes coralinos, hoy llevo tres años investigando la mejor manera de lograrlo. Pero esto no lo he hecho sola, ha sido gracias a un equipo increíble y al apoyo constante del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica.

Así que, en este Día Mundial de los Océanos, recordemos que somos parte de un ecosistema interconectado y que nuestras acciones tienen un impacto directo en su salud. Seamos conscientes de nuestra realidad y trabajemos juntos para proteger y restaurar nuestros océanos.

Los océanos son vitales para nuestra supervivencia: producen más del 50% del oxígeno que respiramos y regulan el clima. Los arrecifes coralinos, en particular, albergan una biodiversidad única y proporcionan protección costera, alimentos y oportunidades económicas.

Sin embargo, estos ecosistemas están en peligro debido a diversos factores como el cambio climático, la contaminación y la mala planificación costera. Pero podemos hacer la diferencia. La restauración de arrecifes coralinos es posible gracias a técnicas innovadoras como los viveros submarinos.

Necesitamos tomar conciencia de nuestra dependencia de los océanos y trabajar juntos para protegerlos. Podemos crear simbiosis entre humanos y corales, complementando nuestras fortalezas para lograr un objetivo común: conservar nuestros océanos para las generaciones futuras.

No dejemos que el miedo nos impida soñar ni permitamos que la distancia nos desconecte de nuestro entorno marino. Cada uno de nosotros puede marcar la diferencia si nos comprometemos a cuidar nuestros océanos.

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