Revista feminista: el éxito de dos hermanas

¿Te imaginas una revista cultural feminista gestionada por un equipo de mujeres? Pues eso es precisamente lo que nos cuentan Caro y Maru en su charla TED. Estas dos estudiantes de Comunicación demostraron cómo es posible crecer como profesionales y militantes feministas desmitificando prejuicios en el camino. Y yo, que soy adicto a las charlas TED, voy a contarte todo lo que aprendí

¡Hola! Hoy quiero contarte sobre un video que vi recientemente en una charla TEDx. Se titula “Donde hay mujeres, hay quilombo” y fue presentado por María Eugenia López Snaider y Carolina Bardelli, dos mujeres inspiradoras que forman parte del equipo de la revista feminista “Chacha”. En esta charla, exploraron el prejuicio y los estereotipos que rodean a las mujeres cuando trabajan juntas.

¿Mujeres trabajando juntas? ¡Siempre habrá problemas!

Es interesante cómo algunas personas asumen automáticamente que cuando un grupo de mujeres trabaja juntas, habrá conflictos o traiciones. Esto es algo con lo que María Eugenia y Carolina se encontraron al formar parte del equipo de la revista Chacha. Muchas veces les cuestionaron por ser exclusivamente un grupo de mujeres sin ningún hombre involucrado en el proyecto.

Incluso escucharon el caso de una lectora cuyo equipo de trabajo fue nombrado “Serpentario” en un grupo de WhatsApp, comparándolas con serpientes venenosas. Estos ejemplos demuestran cómo se perpetúa la idea de competencia entre las mujeres en nuestra cultura.

Mitos y etiquetas

La sociedad tiende a etiquetar a las mujeres como emocionales e incapaces de tomar decisiones racionales o asumir roles de liderazgo. Incluso cuando mostramos seguridad en nosotras mismas, somos percibidas como mandonas o queriendo parecernos a los hombres. Esta mentalidad refuerza la idea de que ciertos roles sociales están más pensados para un género que para otro.

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Por otro lado, a los hombres se les etiqueta como abstractos, objetivos y racionales, relacionados con el ámbito público. Mientras tanto, a las mujeres se nos cataloga como emocionales, concretas y subjetivas, relacionadas con el ámbito privado. Estas etiquetas limitan nuestras capacidades y nos impiden ser reconocidas por nuestras habilidades individuales.

De la individualidad a la sororidad

A lo largo de la historia, las mujeres han sido asignadas principalmente a tareas relacionadas con el cuidado del hogar y al ámbito privado. Pero ¿qué sucede cuando salimos al espacio público? La palabra “sororidad” no está en los diccionarios convencionales porque es un concepto creado por activistas feministas italianas para representar la unión y solidaridad entre mujeres.

El lenguaje refleja el orden simbólico de una cultura y si no se nombra algo, parece que no existe. Afortunadamente, hemos avanzado mucho gracias a movimientos como el feminismo y estamos construyendo espacios donde nos sentimos seguras entre nosotras. Hemos aprendido que nuestras experiencias como mujeres no son casos aislados; lo que le sucede a una puede pasarle a otra.

Mujeres fuertes e independientes

Aunque tengamos diferencias culturales, físicas o de identidad de género, debemos abrazar esas diferencias para crear equipos plurales y dinámicos. No podemos permitirnos quedarnos en un segundo plano ni callarnos más. Debemos trabajar juntas para construir algo significativo y desestigmatizar la frase “donde hay mujeres, hay quilombo”.

Trabajar entre mujeres nos ha dado las herramientas para crear una cadena de sororidad cada vez más fuerte. Nuestras historias pueden ser similares y al compartirlas, creamos una revolución. Es hora de abrazar a nuestras amigas, hermanas, compañeras y desconocidas en la lucha por nuestros derechos.

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La charla TEDx “Donde hay mujeres, hay quilombo” nos invita a reflexionar sobre los prejuicios y estereotipos que enfrentamos como mujeres cuando trabajamos juntas. Nos muestra cómo el trabajo en equipo entre mujeres puede romper con estas barreras y crear un espacio de sororidad donde podemos crecer y aprender juntas.

A través del ejemplo de la revista Chacha, María Eugenia López Snaider y Carolina Bardelli demuestran que trabajar entre mujeres no significa necesariamente conflictos o traiciones; más bien es una oportunidad para construir algo significativo y desafiar las normas establecidas.

Así que te invito a unirte a esta revolución feminista, abrazando nuestras diferencias y apoyándonos mutuamente. Porque donde hay mujeres, hay poder para cambiar el mundo.

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