Rompiendo barreras: Descubre cómo desafiar la invisibilidad de las personas con discapacidad

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Hola, ¿alguna vez te has preguntado cuántas mujeres con discapacidad conoces? ¿En qué espacios las ves desenvolverse? Es probable que la respuesta sea muy pocas o ninguna. Y es que a pesar de que en Argentina más de 28 millones de mujeres tienen alguna discapacidad, seguimos siendo invisibilizadas y excluidas de muchos ámbitos, especialmente del laboral.

Como mujer con discapacidad, puedo decirte que enfrentamos múltiples barreras y desigualdades tanto por nuestro género como por nuestra condición. A pesar de tener un título universitario, experiencia laboral e incluso estar cursando una maestría, me resultó difícil obtener un trabajo estable y formal. Tuve la suerte de acceder a través de la ley de cupo laboral para personas con discapacidad en el estado, pero lamentablemente esta ley aún no se cumple en su totalidad.

La falta de oportunidades

En Argentina no existe una ley similar para empresas privadas y muchas declaran no tener trabajadores con discapacidad a pesar de contar con programas internos para promover nuestra contratación. Esto genera una brecha entre lo que dicen hacer y lo que realmente hacen.

A menudo nos ofrecen programas de entrenamiento laboral y capacitaciones en lugar de puestos reales. Entramos en un ciclo interminable donde nunca logramos tener una experiencia laboral formal valorada por los empleadores. Mientras nuestras amigas aprenden y crecen en sus trabajos remunerados, nosotras nos quedamos atrapadas en pasantías sin remuneración o con pagos simbólicos.

Incluso cuando logramos ingresar a un puesto de trabajo, enfrentamos situaciones como sueldos más bajos que los hombres con discapacidad, puestos para los que estamos sobre calificadas y mayor riesgo de violencia y acoso laboral.

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Las barreras invisibles

Pero ¿por qué nos cuesta tanto ingresar al mundo laboral? La respuesta está en las barreras invisibles que nos impiden mostrar nuestras habilidades y conocimientos. Nos encontramos con procesos de selección no inclusivos, oficinas inaccesibles y personal no capacitado en el trato hacia personas con discapacidad.

Además, tenemos que enfrentar preguntas personales e invasivas durante las entrevistas laborales, preguntas que no tienen nada que ver con nuestra capacidad para desempeñarnos en el trabajo. Todo esto demuestra una falta de igualdad de oportunidades para las mujeres con discapacidad.

Cuestionando la norma

La buena noticia es que la idea de lo “normal” es una construcción social y podemos transformarla. Debemos abrirnos a la diversidad real, sin quedarnos solo en palabras vacías. Es hora de abrir espacios históricamente negados para nosotras y permitirnos estar presentes.

Nuestra sola presencia puede derribar muchos prejuicios y mostrar las barreras existentes en acción. Debemos comprometernos a hacer pequeños cambios desde nuestros lugares: preguntar si contratan mujeres con discapacidad en nuestros lugares de estudio o trabajo, apoyar emprendimientos liderados por mujeres con discapacidad y visibilizar acciones de organizaciones que promueven nuestro empleo.

La inclusión y la revolución no pueden dejar atrás a las mujeres con discapacidad. Debemos trabajar juntos para cambiar esta realidad, porque el trabajo es un derecho que todos merecemos. Si no avanzamos como sociedad en la inclusión de todas las personas, no estamos progresando realmente.

Las mujeres con discapacidad enfrentamos múltiples barreras y desigualdades en el ámbito laboral. A pesar de tener habilidades y conocimientos, nos encontramos con procesos de selección excluyentes, oficinas inaccesibles y preguntas invasivas durante las entrevistas.

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Es hora de cuestionar la idea de lo “normal” y abrirnos a la diversidad real. Debemos comprometernos a hacer pequeños cambios desde nuestros lugares para promover la inclusión laboral de las mujeres con discapacidad.

No podemos permitir que el trabajo siga siendo un privilegio en lugar de un derecho para todas las personas. Juntos podemos transformar esta realidad y construir una sociedad más justa e inclusiva para todos.

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