Supera el miedo a la filosofía con Nietzsche

Descubre cómo la filosofía de Nietzsche puede beneficiarte en una charla TEDx imperdible.

Había estado esperando ansiosamente la oportunidad de ver esta charla Tedx que tanto me habían recomendado. Finalmente, encontré un momento tranquilo para sentarme y disfrutar del video. No sabía qué esperar, pero desde el primer segundo supe que estaba a punto de presenciar algo realmente impactante.

El cuestionamiento humano

El autor de la charla, Miguel Ángel García Rodríguez, comenzó hablando sobre los ciclos sagrados y cómo Dios es todo en todas partes. Su tono apasionado y sus gestos enfáticos capturaron mi atención inmediatamente. Pero fue cuando mencionó al joven Pico della Mirandola y su pregunta sobre qué demonios es el hombre, que mi interés alcanzó su punto máximo.

Pico della Mirandola se aventuró a responder esta pregunta tan profunda y compleja reuniendo a todos los intelectuales de la época. Aunque muchos podrían haberlo considerado una locura o una tarea imposible, Pico llegó a una conclusión fascinante: el hombre puede hacer lo que ni los animales ni Dios pueden hacer.

Esta capacidad única del ser humano para cuestionarse y hacer preguntas nos diferencia de los seres divinos y los animales. Estamos destinados a ser filósofos porque Dios no tiene preguntas y los animales solo tienen respuestas. Esta idea me resultó reveladora e inspiradora al mismo tiempo.

La música como conexión con lo divino

García Rodríguez continuó hablando sobre cómo podemos generar estructuras que vayan en contra de lo establecido, utilizando nuestra capacidad de cuestionamiento. Y fue en este punto que mencionó la música como una forma de conexión con lo divino.

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Según Federico Nietzsche, la música es la combinación perfecta de sonidos y silencios. No se puede obtener música solo con sonidos, también se necesita el silencio. Esta idea me hizo reflexionar sobre cómo la música nos conecta con lo que es y lo que no es, desafiando nuestra mente racional y permitiéndonos experimentar algo más allá de nuestra comprensión.

García Rodríguez compartió una canción japonesa llamada “Sakura Sakura”, que describe la flor del cerezo y su delicadeza. Esta flor está representada en Japón como el alma del samurai, ya que solo florece por un breve momento antes de morir. Esto nos recuerda que venimos a este mundo para morir segundo a segundo, y debemos cuestionar todo lo que damos por hecho.

La inocencia del niño

El conferencista destacó la importancia de los niños como representantes de la inocencia del devenir. Los niños tienen esa capacidad única de vivir en el presente sin preocuparse por el pasado o el futuro. No les interesa quedar bien con nadie, simplemente se cuestionan minuto a minuto para descubrir nuevas posibilidades.

Muchos adultos tenemos miedo a hacer preguntas porque implica enfrentar nuevas respuestas y asumir responsabilidades. Preferimos aferrarnos al pasado o quedarnos dentro de los conceptos preestablecidos porque nos brindan seguridad. Pero García Rodríguez nos invita a saltar al abismo del cuestionamiento filosófico y descubrir que la red aparecerá, incluso si no podemos verla en ese momento.

El arte como fuerza activa

Otra idea poderosa que García Rodríguez compartió fue la diferencia entre las fuerzas activas y reactivas. Las fuerzas activas son aquellas que no necesitan ser debatidas ni cuestionadas, como las matemáticas o la física. Por otro lado, las fuerzas reactivas son aquellas que desafían lo establecido y generan debate.

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El arte es una de esas fuerzas activas y aristocráticas porque el artista no busca convencer a nadie, simplemente anuncia y denuncia. El artista confronta y enfrenta sin preocuparse por ser aceptado o comprendido. Esta actitud desafiante del artista se asemeja a la inocencia del niño, quien tampoco tiene miedo de hacer preguntas incómodas.

Esta charla Tedx me dejó con una sensación de asombro e inspiración. Aprendí que nuestra capacidad de cuestionamiento nos distingue como seres humanos y nos impulsa a buscar respuestas más allá de lo establecido. Descubrí el poder transformador de la música para conectarnos con lo divino y experimentar algo más allá de nuestra comprensión racional.

También entendí la importancia de mantener viva la inocencia del niño dentro de nosotros para seguir cuestionando minuto a minuto y descubrir nuevas posibilidades. Y finalmente, reflexioné sobre el valor del arte como una fuerza activa que desafía lo establecido y nos invita a confrontar nuestra realidad.

Así que, ¿qué demonios es el hombre? Somos seres capaces de cuestionarnos, de generar preguntas sin miedo a las respuestas. Somos filósofos en constante búsqueda de la verdad y la posibilidad. Y en ese camino hacia la verdad, encontramos la belleza del arte y la música como guías para conectarnos con lo divino.

Entonces, te invito a ti también a saltar al abismo del cuestionamiento filosófico, a enfrentar nuevas respuestas y descubrir que siempre hay una red invisible esperándonos. No tengas miedo de ser como un niño inocente que se pregunta todo y nunca deja de buscar. Porque solo así podremos vivir realmente y encontrar nuestro propósito en este mundo lleno de preguntas sin respuesta.

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