Transformando producción: Revalorización de residuos agroindustriales

Descubre cómo una experta en su campo transforma residuos agroindustriales en productos con valor agregado. Una charla TED fascinante que no puedes perderte.

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir y que me ha dejado realmente impactado. Acabo de ver una charla TEDx titulada “El desafío del lactosuero: transformando residuos en alimentos” por Isabel Gigli, y déjame decirte que ha sido realmente reveladora.

La problemática alimentaria

Isabel comienza la charla hablando sobre el desafío al que nos enfrentamos para el año 2050: producir un 70% más de alimentos para satisfacer la creciente demanda mundial. Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece. La forma en la que estamos produciendo y consumiendo actualmente está generando problemas aún mayores, como contaminación del agua, deforestación y pérdida de suelos fértiles.

Pero hay un dato importante a tener en cuenta: aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen se pierden en algún punto de la cadena productiva. ¿Te imaginas? De cada 100 kilos de alimentos producidos, solo entre 60 y 70 llegan a las personas. Esto ocurre tanto por razones involuntarias durante procesos como siembra, cosecha o transporte, como también por decisiones voluntarias de desechar materia prima en lugar de procesarla para convertirla en alimentos inventivos.

Cambios necesarios en la educación

Lo sorprendente es que Isabel nos cuenta cómo cuando estudiaba veterinaria, temas como contaminación ambiental o bienestar animal no eran incluidos ni bien vistos por los docentes. Por suerte, eso ha cambiado mucho hoy en día, y se habla del impacto ambiental en casi todas las carreras. Sin embargo, los cambios son lentos y aún hay mucho por hacer. Es necesario seguir visibilizando estos temas en todos los niveles de la educación.

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El lactosuero como residuo

Luego de esta introducción, Isabel nos introduce al tema central de su charla: el lactosuero. ¿Qué es esto? Resulta que es lo que queda después de producir queso a partir de la leche. Por cada kilo de queso producido, se necesitan 10 litros de leche, lo que genera 9 litros de lactosuero como residuo.

Pero aquí viene el problema: resulta más barato tirar el lactosuero que buscar una forma rentable de utilizarlo. Esto tiene un impacto ambiental significativo debido a la concentración de lactosa y sales que contiene, contaminando las aguas y los suelos. Solo en Sudamérica se producen 50 millones de litros diarios de lactosuero, ¡y casi todo se tira!

En busca de alternativas

Isabel nos cuenta cómo ella y su amiga Claudia decidieron tomar cartas en el asunto para encontrar alternativas para utilizar este residuo tan abundante y problemático. Inicialmente pensaron trabajar con las proteínas del lactosuero en el laboratorio, pero pronto se dieron cuenta que era necesario salir al mundo real.

Fue así como crearon un proyecto para utilizar el lactosuero como medio para cultivar levaduras. El líquido restante del cultivo tenía un poder contaminante 900 veces menor que el lactosuero original. Además, lograron desarrollar un producto proteico que puede utilizarse como suplemento en dietas para animales y personas.

Un impacto local

Pero eso no fue todo. Isabel nos cuenta cómo presentaron sus resultados en una facultad y, para su sorpresa, una profesora de una escuela agrotécnica se acercó a ellas con un problema similar: la quesería de la escuela también tenía que lidiar con el lactosuero como residuo.

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Junto a los estudiantes de la escuela, trabajaron durante meses para desarrollar una bebida utilizando el lactosuero como base. Superaron múltiples desafíos hasta encontrar el sabor perfecto. Pero lo más importante es lo que uno de los estudiantes dijo al finalizar: habían logrado transformar algo que veían como un residuo en un alimento.

Conclusiones

La charla de Isabel Gigli nos muestra cómo podemos enfrentar los desafíos alimentarios y ambientales utilizando nuestra creatividad e ingenio. El caso del lactosuero es solo uno entre tantos otros residuos agroindustriales que podrían ser transformados en alimentos o productos útiles si cambiamos nuestra forma de pensar y actuar.

Necesitamos replantearnos cómo estamos produciendo nuestros alimentos y buscar alternativas sencillas pero efectivas. Además, es fundamental visibilizar estos temas en todos los niveles educativos para crear conciencia desde temprana edad.

Cada pequeña acción cuenta, y juntos podemos encontrar soluciones innovadoras para construir un futuro más sostenible y consciente. ¡El cambio está en nuestras manos!

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